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Excel cambió las fechas de mi CSV y no sé cuáles son las originales

2026-10-15

Son las 11:02 de un martes y estás en una videollamada. Tu cliente comparte pantalla y señala una columna con el dedo, o con el cursor, que es lo mismo.

—Esta fecha no puede ser. Aquí pone 4 de marzo y esa factura es del 3 de abril.

Te quedas mirando. Tú también lo ves. Y sientes ese pequeño vacío en el estómago, el de esto lo he tocado yo.

Imaginemos a Irene, diseñadora y autónoma. Es un personaje ilustrativo, pero seguro que conoces su cara de esa mañana: sonrisa tranquila por fuera, la cabeza buscando una salida por dentro.

«Lo reviso y te escribo en un rato»

Es lo que dice Irene. Es lo que se dice siempre. Cuelga, respira y abre el archivo original que le mandó el cliente la semana pasada. Un CSV, nada raro. Lo abrió con doble clic, cambió un par de cosas, lo guardó y se lo devolvió.

Ahora hay dos versiones con casi el mismo nombre. En una, algunas fechas dicen 03/04/2026. En otra, 04/03/2026. Otras ni siquiera parecen fechas: aparecen como números raros, o con el día y el mes intercambiados solo en las filas donde el día es menor que 13.

Ese detalle es lo que más inquieta. No está todo mal. Está a veces mal. Y lo que está mal a veces es lo peor, porque no puedes fiarte de ninguna fila.

El coste que no sale en ninguna factura

Nadie le va a cobrar a Irene por esto. Pero lo paga igual.

Lo paga en media mañana, que iba a dedicar a un proyecto que sí le gusta. Lo paga en esa frase que no quería decir: «no estoy segura de cuál es la correcta». Y lo paga en la sensación de que un profesional de verdad no tendría este lío.

Se pone a comparar a mano. Fila 12, fila 13, fila 14. Abre el correo del cliente, busca un PDF, cruza una fecha con otra. A las doce y media ya no sabe si está arreglando el archivo o empeorándolo.

Y debajo de todo, la preocupación que no se cuenta: ¿y si alguna de estas fechas acaba en algo importante? Un recordatorio de pago, un cierre de trimestre, esa conversación con la gestoría donde Hacienda queda de fondo como una sombra. No tiene que ser dramático. Basta con que sea impreciso para que quite el sueño a una persona que trabaja sola y no tiene a quién preguntar.

El momento en que algo encaja

A la una, con el café ya frío, Irene hace algo que no había hecho: deja de arreglar y se pregunta qué pasó exactamente.

No fue un error suyo, en el sentido de descuido. Fue un archivo de texto abierto por un programa que interpreta lo que ve, con sus propias ideas sobre cómo se escribe una fecha. Y lo guardó encima, sin dejar una copia de cómo estaba antes.

La frase que se queda dando vueltas es otra: no me falta cuidado, me falta poder ver qué cambió.

Eso lo cambia todo. Porque el problema ya no es «soy desordenada» ni «no sé de esto». El problema es que nadie le enseñó una forma tranquila de limpiar un archivo sin jugársela: probar primero, ver qué tocaría, y solo entonces decidir.

Irene cierra el portátil un minuto. Mira por la ventana. Hay una vecina tendiendo ropa. La vida sigue, y el archivo también tiene arreglo.

Un martes que empieza de otra manera

Imagina otro martes, el mismo cliente, la misma llamada de las 11.

Antes de que te llegue el CSV, ya lo pasaste por un proceso sencillo. Primero una simulación: sin tocar nada, solo mirando qué cambiaría. Después, un informe corto con las filas afectadas, lo que había antes y lo que hay ahora. El original sigue intacto en su carpeta, con su nombre de siempre.

Cuando el cliente señala una fecha en la pantalla, no se te encoge el estómago. Dices:

—Buena pregunta. Tengo aquí el original y el informe de cambios. Mira, esta es la fila.

Y la conversación dura cuarenta segundos.

Eso es todo. No hay épica. Hay una mañana que sigue su curso, un cliente que se queda tranquilo y tú con la sensación, sencilla y enorme, de que llevas un negocio de verdad. A las seis cierras el portátil porque nada se quedó pendiente a medias.

Si te has reconocido en Irene

Si alguna vez abriste un CSV, guardaste, y después no supiste qué era lo original, no es que lo hagas mal. Es que casi nadie te dio una forma segura de hacerlo.

Para estos momentos existe Clean Data in Minutes – CSV & Excel Cleaning Toolkit (Python). Ayuda a limpiar exportaciones desordenadas: duplicados, fechas, teléfonos, codificación, dividir y unir archivos, validar. Todo con simulación previa e informe de cambios, para que veas qué se tocó antes de decidir. Va en inglés, el producto, no esta historia. Tiene una garantía de devolución de 30 días: si no te ayuda, te devolvemos el dinero sin preguntas.

Si te apetece echarle un vistazo, está aquí, sin prisa: Clean Data in Minutes

Y si hoy solo necesitabas saber que no eres la única persona a la que le pasa, también vale.

Una historia ilustrativa, escrita con ayuda de IA.

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Ver la plantilla (en inglés)